Un añazo juntos ya!
Nos conocimos de la manera más inesperada posible. Yo estaba con unos amigos en un intercampus. Recuerdo que ese día me planteé marcharme a casa porque me estaba aburriendo; estaba tomando medicación y no terminaba de pillarle el puntillo a eso de salir sin beber. Bendito momento en el que me quedé, porque no mucho después noto que alguien me da unos toques en la espalda. Al girarme, me encuentro con una chica de pelo rizado que me hace una pregunta: "¿Sabes quién fue el primer emperador romano?"
Obviamente, respondí mal, pero ese no es el caso. Junto a esa chica estaba su grupo de amigas, y tras hablar un poco, se me acerca al oído y me grita (la música estaba alta): "Oye, yo no te he dicho nada, pero a mi amiga le has gustado". Y ahora sí, estaba hablando de Helena, que estaba observando a un lado junto al resto del grupo.
No soy muy espabilado, la verdad es que me pongo muy nervioso en ese tipo de situaciones, pero me acerqué a hablar con ella. Recuerdo que me dijo que me parecía a un tío de la Sociedad de la Nieve, que estaba muy de moda en ese momento, y decidimos echarnos un par de fotos e intercambiarnos el Instagram, cosa que no pudimos hacer porque había tanta gente que no funcionaba la conexión a Internet. Pero yo decidí apuntármelo en notas para no dejar pasar aquella oportunidad.
Al día siguiente, recuerdo que empezamos a hablar justo cuando iba a entrar a la ducha, y estuve cerca de unos 20 minutos sentado hablando con ella por mensaje, totalmente ajeno a lo que iba a hacer en un primer momento.
No os voy a mentir, nuestra primera cita no fue nada del otro mundo. Habíamos quedado para tomarnos un café en la plaza de la Merced y hablar un poco. Creo que es importante decir que en este momento ya llevabamos un par de semanas hablando diariamente y nos habíamos besado un día que nos "encontramos" en musik. Total, que me subo al bus y como siempre llego a la plaza de Santo Domingo cerca de unos 5 minutos antes porque no me gusta hacer esperar y me siento en un banco con mis auriculares viendo como los testigos de jehová le dan porculo a cada quien que pasa por enfrente suya.
Va pasando el tiempo y unos 10 minutos después decido mandarle un mensaje para ver cuanto le queda. Como era de esperar me responde que ya viene de camino. En ese momento yo la creí, obviamente no la conocía lo suficiente. Probablemente en ese momento Helena estaría dando vueltas como un torbellino preparandose en su casa. Tras aproximadamente unos 20 minutos de espera aparece con una sonrisa veregonzosa pidiendo perdón por haber llegado tarde.
Recuerdo que en esa epoca me había dado por mirar fijamente a la gente porque me hacía gracia ver como hay alguna gente se pone nerviosa con ello. Una vez llegamos a la cafetería Helena se le notaba un tanto nerviosa ya de por sí y si encima le sumamos mi tontería y el frío que hacía esa mañana... Igualmente estuvimos hablando un par de horas sin parar y, al final de la cita Helena se ofreció a pagar el almuerzo "para compensar haber llegado tarde".